Inteligencia felina natural

Por: María Hernández

Solo les falta que hablen, como los humanos, para dejar fluir sus sentimientos y particularidades que los distingue de otros mamíferos de la misma especie. Los gatos cuentan con una inteligencia natural sorprendente.

Poco a poco, se ha formado en el patio una familia de felinos, cinco en total, con un gato vecino que cruza para este lado cuando se da cuenta de que se le está echando comida a los demás.

La historia comienza con el nacimiento de dos gatitos blancos con manchas amarillas y negras que los hacía diferentes a los demás que son negro, gris y gris con blanco y otro con manchas similares a los recién nacidos.

Demasiados gatos en un espacio no tan grande. La primera idea que nos surgió fue regalar a los nuevos gatitos cuando ya pudieran comer, pero eran tan lindos y tan diferentes a los demás que después de dos meses y cuando ya comenzaban a comer, decidimos quedarnos con ellos ante la insistencia de las muchachas.

Tan pronto los pequeños gatos se convirtieron en la atención de la mamá gata y de los otros hermanos, uno de los gatos grandes, la que tenía las manchas blancas, amarillas y negras decidió irse de la casa.

Con el paso del tiempo, uno de los nuevos gatitos murió y ya solo quedaba uno de los recién nacidos. Cuando ya corría, saltaba, comía lo que los demás, aunque se mantenía pegado a la leche de la gata madre, el segundo gato pequeño también murió.

Un gesto nos llamó la atención de uno de los hermanos gatos de los gatitos que habían fallecido. En el área donde había sido enterrado el pequeño gato se subió el gato gris, que acostumbraba a jugar con el que murió y comenzó a maullar y a dar vueltas sobre la improvisada tumba, como si estuviera seguro de que en ese lugar reposaba el lindo gatito. Luego supe que era uno de los gatos que más jugaba con el desaparecido gato pequeño.

El gato que había dejado la casa regresó a su hogar, luego de que se dio cuenta de que la competencia, que eran los gatitos fallecidos, ya no existía.

Los gatos tienen una gran inteligencia que se entiende como la capacidad que poseen de recoger información, de asimilarla y también de aprenderla. Los felinos aprenden bastante a través de la observación, la imitación y además tienen muy buena memoria y es así como pueden lograr recordar lo que han aprendido y ponerlo en práctica para poder sobrevivir.

De acuerdo a las investigaciones, por el olor y la observación los gatos pueden llegar a detectar cuáles personas les tratarán bien y las que no son gratas. Además, pueden diferenciar a la perfección las personas conocidas y las que son extrañas.

Los gatos, cuyo nombre científico es Felis catus, son bastante curiosos y a pesar de que se les considera inteligentes por la capacidad que tienen de interactuar con los seres humanos, no significa que sean siempre sumisos y obedientes. Son bastante independientes y se caracterizan por la forma rápida que tienen para adaptarse y sobrevivir, como se resalta en el portal «unitedpetfood, claves para comprender a los gatos».

Mientras en el portal Hospitale veterinariglories indican que las gatas, de acuerdo a su raza, pueden quedar embarazadas a partir de su cuarto o quinto mes de vida, como en el caso de las gatas de la raza Siam, Abisinia y sagrados de Birmania. Suelen tener en cada parto de cuatro a seis gatitos. Nacen con los ojos cerrados, como los humanos; los abren de 6 a 7 días y suelen tener los colores de los ojos azul o gris, en su mayoría.

Los gatos domésticos son amantes de la comida seca natural o procesada, de forma especial para ellos.

Para saber si un gato está en celo se conoce por los fuertes maullidos y por una cola que colocan en posición alta, entre otros síntomas que conllevan el momento del celo.

Los gatos duermen de 12 a 16 horas diarias, el doble de los humanos. Se acomodan de tal manera al dormir que parece que están posando por la forma en que entrecruzan brazos, cabeza y patas. Tienen un promedio de vida de 12 a 18 años.

Es tanto lo que duermen los gatos, que a algunos seres humanos les dicen: «Tú duermes más que un gato». Son cariñosos y tienen formas especiales de demostrar su amor por sus dueños, como pasarles el rabo por las piernas, pararse en dos patas, como un perrito, entre otras.